Mundo de ficçãoIniciar sessãoMupi bajo, justo antes que el cuerpo de su maestro tocara el suelo y con sus poderes del viento, logro detener un poco la velocidad del mismo. Luego el joven hechicero se acercó a Mino, quien reposaba aun inconsiente en el piso y lo llamó con desespero.
—¡Mino, maestro Mino, despierte porfavor!
Los ojos de Mino se comenzaron a abrirse, aunque al gran hechicero, se le dificultaba mantenerlos abierto, Mupi notó que el brillo de sus pupilas, había desaparecido y las






