—Debiste esperar a que tu herida cicatrizara,mírate ahora,eso probablemente esté infectado.
La herida tenía orillas rojizas y un desagradable aspecto,que para él, indicaba perfectamente la idiotez de Amerís.
El muchacho hubiera deseado ser mas prudente,pero no era algo con lo que había nacido,sin embargo debía admitir que Parminius tenía razón esta vez.
—¡Aarrggh!. Espera comandante,vas a arrancarme la piel.
Pero aunque siguiera con las quejas no pensaba escucharle,solo una cosa le había pedido