El Rey seguía sujeto de manos y pies,también la boca estaba amordazada. Iba dentro de una carreta,podía sentir el brincoteo de las piedras clavarse en su espalda. Cuando por fin sintió que se detuvo.
Alguien lo quitó las vendas del rostro y puedo ver a un grupo de gitanos. Entre ellos estaba Julianna,pudo reconocerla de inmediato. Sus ojos verdes eran inconfundibles.
Ella se acercó hasta al Rey.
—¿Me recuerdas? Soy la misma mujer que un día engañaste con falsas promesas.
Phillippe la observó co