Unos hombres venían custodiando una carreta.
Ésta estaba cubierta por una enorme manta en color cielo. Era ya muy entrada la noche cuando se detuvieron antes de llegar a la catedral de Barberino. Éste, permaneció quieto, escondido dentro de la carreta,junto con el comandante Parminius y con su mano derecha Amerís. Era sencillo,habían tenido a un muy buen informante que les había había hablado de un cargamento para la iglesia. Y este hombre había sido atracado ya varias veces por el mismo Fantô