Hellene caminaba con una alegría inimaginable seguida por Nicolae que cargaba las bolsas de compras. Ocho para ser exactas, se había lucido. Había pasado ya una hora desde que habían entrado en la tienda y acababan de salir.
-Estoy realmente feliz, complacida y lo que le sigue. Quiero ver cómo le quedan las cosas a mi Domic. Seguro se verá hermoso- dijo con una enorme sonrisa.
-Cúbrete la cabeza, el sol está muy fuerte- le gritó desde atrás Nicolae enredado entre las bolsas. Aún si sabía que He