Hellene no socorrió a Kate, estaba segura que si intervenía esta se pondría mucho más recia y reservada dado que no confiaba del todo en alguien para contar su pasado, ni siquiera en su esclavo. Simplemente la siguió en silencio mientras esta seguía paseando a su perro perdida en sus pensamientos.
La había visto sentarse en un banco y acariciar la cabeza del familiar y alzarle la piel de la boca para mirar los huecos donde debían haber estado los colmillos, después lo había abrazado tan fuerte