LUCÍA
Los siguientes días en la empresa fueron frenéticos para Lucía. Después de causar una impresión impecable a Alejandro, el director general. Empezó a confiarle más responsabilidades. Lucía se dedicó a su trabajo con gran determinación.
Su mente se debatía entre dos mundos completamente distintos: el de la empresa y el de la mafia. Y aunque mantener el equilibrio entre los dos era un reto constante, Lucía estaba decidida a sobresalir en ambos.
Por las mañanas, llegaba temprano a la oficina