El lunes, Lucía se despierta temprano, después de una noche de sueño agitado que apenas le concedió unas pocas horas de descanso. Se dirige al baño para sus rutinas matutinas, mientras observa su reflejo en el espejo con insatisfacción.
"Maldición, mi rostro está horrible", murmura Lucía antes de salir del baño, con la mente cargada por la reciente pérdida de su padre, su única familia. Sin embargo, a pesar del dolor, sabe que debe actuar. Después de un rápido refrigerio y una taza de té, toma