Lúcia.
— Por favor, firme los papeles, por favor. Empezaremos a preparar a su padre. — dice el médico mirando a Lúcia.
Una sensación de desesperación se apodera de Lúcia mientras observa al médico frente a ella. Apenas unos minutos atrás, estaba conversando con su padre, y ahora, él se ha ido, dejándola atónita e impotente ante la crueldad del destino.
Ella seca sus lágrimas, pero continúan fluyendo obstinadamente. Lúcia intenta reponerse, respirando profundamente, mientras la dolorosa opresión