El empresario, en un principio, antes de hacer ese viaje, pensaba que al estar algunas noches a su lado, esa obsesión que sentía por ella, iría cediendo, se había dado cuenta que no podía ni concentrarse en su trabajo, porque siempre la tenía a ella en su mente, pero no fue así.
Hacía días que no se separaban, que llevaba el sabor de Edith continuamente en su boca y sin embargo cuánto más la tenía, más quería estar con ella.
Sentía que surgían sentimientos, que eran para siempre, que estar con