Cincuenta años después de la primera grieta controlada.
La colina se había convertido en un lugar sagrado. No solo para la familia Voss-Sol, sino para miles de personas que acudían cada año a rendir homenaje al legado del CEO y la Indomable. Habían construido un pequeño anfiteatro al pie del viejo roble, donde se contaban historias, se compartían experiencias y se recordaba que el amor puede derribar imperios.
Lira III, de veintiocho años, estaba de pie en el centro del anfiteatro, frente a cie