Veintiocho años después del primer cruce de Kai y Luna.
La Grieta había evolucionado más allá de lo imaginable. Ya no era solo una ciudad libre; era el epicentro de un nuevo orden mundial donde humanos, híbridos y visitantes de otros planos convivían bajo un tratado firmado por Lira II, quien ahora, a sus cuarenta y cuatro años, era la guardiana oficial del equilibrio.
Pero esa noche, el equilibrio se tambaleaba.
Lira II estaba de pie en la cima de la antigua torre Voss, con el viento azotando