29| Los imperios de la mafia. Parte 2.
Esther se sentó en la silla más cercana, un taburete alto con patas de madera incómodo, pero era mejor eso que caerse por el mareo que la acometió.
Solo Leonel pareció darse cuenta de su malestar, pero con las muletas no podía hacer mucho por llegar a ella.
— Quiero que me cuenten todo lo que sepan de este hombre— dijo Carlo agarrando la foto de la pared y Víctor ayudó a Leonel a sentarse en el mueble.
— Yo contraté a muchos investigadores privados para que investigaran a mi primo — comenzó a