30| Superar el trauma.
La tormenta, aunque no había empeorado, tampoco había menguado del todo, así que todos los demás se vieron obligados a pasar la noche en el pequeño palacio de Leonel.
Después de la cena todos tenían en tantas cosas en qué pensar que cada quien se fue a su habitación y Esther se dio una larga ducha de agua caliente.
Cuando salió, Leonel estaba sentado en la sillita junto a la puerta del baño y ella se lo quedó mirando.
— Me voy a bañar — le dijo él y se puso de pie con dificultad.
— ¿Quieres