12| La esposa perfecta.
Esther se levantó apoyada en la mano buena, era una de las mejores noches de su vida, había dormido al calor del cuerpo de León, sin pesadillas y en tranquilidad.
Se levantó de la cama, sentía que la alimentación y el descanso le habían renovado la energía. Comprobó la herida en el vientre y notó que estaba mucho mejor. La mano aun le dolía bastante, pero la herida se veía bastante bien así que imaginó que sobreviviría.
En una caja sobre el mueble de la esquina Esther vio una nota que decía: “U