13| Una buena esposa.
Lina Esposito de Lacrow dejó de lado la copa de vino que tenía y le lanzó una mueca de hastío, estaba acostumbrada a cosas más fuertes, pero en la casa de su esposo no encontró nada que pudiera satisfacerla.
Su hija entró por la puerta, con la mirada gacha y el cabello recogido. Tenía un cuello largo y a Lina le molestaba que tuviera el cabello recogido, así que la tomó del mentón y de un tirón le soltó la cola y el cabello suabe y ondulado cayó sobre sus hombros.
— Recuerda que hay que cubrir