Sofía dejó el hospital con la mente nublada, sus pensamientos revoloteaban en torno a lo que Nicolás había insinuado. Su respiración era pesada mientras bajaba las escaleras del hospital. ¿Cómo se había atrevido? Mencionarlo, siquiera insinuarlo… No podía permitirse que Nicolás descubriera la verdad, o al menos no aún. Aitana tenía que mantenerse alejada de él y concentrada en su nueva vida.
Al llegar a la limusina, el chofer abrió la puerta sin decir palabra. Sofía se deslizó dentro del vehícu