El silencio en la vieja mansión de Nicolás era tan denso que resultaba asfixiante. Después de la llamada, Nicolás no había podido moverse del sillón. Su mente repasaba una y otra vez las palabras que había escuchado: “Zaldivar planea entregarte”. ¿Entregarlo a quién? ¿Por qué? ¿Y quién era esa misteriosa voz que lo había advertido?
La intriga y la desesperación se entrelazaban, pero Nicolás sabía que no podía quedarse de brazos cruzados. Zaldivar siempre había sido un hombre peligroso, pero aho