La luz tenue de la mañana apenas comenzaba a filtrarse a través de las cortinas deshilachadas del motel cuando Nicolás se levantó de la cama. Había dormido poco, con la mente todavía atrapada en el laberinto de planes y estrategias que podrían salvar sus vidas. Helena seguía dormida, respirando tranquilamente. Era uno de esos momentos en los que Nicolás sentía que debía protegerla a toda costa. La había arrastrado a su mundo caótico, y ahora ella lo pagaba con su libertad.
Se acercó a la ventan