El frío del desierto calaba más hondo que el miedo. Liam caminaba con paso pesado sobre la arena suelta, cargándome en sus brazos mientras el horizonte parpadeaba con las luces de búsqueda de los transportes Valkyria. Mi conciencia iba y venía; cada latido de mi corazón enviaba una onda de interferencia que hacía que la semilla en mi mano vibrara como un animal herido.
—Resiste, Marta... solo un poco más —susurraba Liam, aunque su propia voz sonaba lejana, ahogada por el zumbido eléctrico que e