Capítulo 18
Ella era mi gloria y la que llenó los espacios vacíos que tenía desde hace muchos años..

La besé como si ella pudiera calmar mi sed. La besé como si el mañana no existiera, pero la prisa no la tenía. No sabía que podía necesitarla tanto, hasta que pude probar sus labios y juro por la diosa Luna, que no la dejaré ir.

Eran carnosos, eran especiales, eran únicos y simplemente perfectos.

Ella al principio no sabía qué hacer, estaba inmóvil y muy tensa. Acaricié sus mejillas con delicadeza mientra
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