Ares.
Sé qué puedo escucharla, pero antes me pasó muchas veces y no quiero volver a sentir lo mismo.
—No puede ser cierto… —empiezo a murmurar—, esto no es verdad… —sigo murmurando. Me tambaleo y me sostengo de la baranda, ella se acerca corriendo para abrazarme—. Me dijeron que estabas muerta. ¡Te creí muerta, Leah!
—Perdóname, Ares —me abraza con fuerza—. No podía venir como si nada. Tuve que recuperarme de los rastros de veneno y mi debilidad me impedía venir. Mara me ha curado con la ayuda