Capítulo 53
A la mañana siguiente, Elena abrió los ojos lentamente. Por un instante, se quedó observando a Vlad a su lado, completamente inmóvil, como una estatua de belleza sombría.
Salió de la cama y caminó descalza fuera de la habitación.
Bajó las escaleras casi flotando. La mansión estaba vacía. Vlad había despedido a los empleados esa mañana, dándole el espacio necesario para adaptarse.
Entró en la cocina y fue directo al fregadero. Tomó un vaso de vidrio y lo llenó con agua, un hábito hum