Capítulo 28
El despacho de la finca era el único lugar que conservaba la misma atmósfera que la mansión Darkmoor.
Antiguo. Reservado y vivo.
La chimenea ya estaba encendida; Adrian siempre la dejaba preparada, y las llamas proyectaban sombras inquietas sobre las paredes cubiertas de libros y retratos antiguos.
Él no necesitaba calor. Pero le gustaba el fuego. Era controlable. A diferencia de otras cosas.
Se detuvo frente al cuadro más grande de la pared.
Un ancestro Darkmoor del siglo XVII lo o