Capítulo 27
Aún era de noche cuando Elena despertó. No sabía con certeza qué la había despertado. Tal vez el profundo silencio del campo. Tal vez el calor constante alrededor de su propio cuerpo.
Por un instante, permaneció inmóvil. Se sentía como si hubiera soñado. Pero todo estaba allí para demostrar que no había sido imaginación.
La chimenea aún crepitaba suavemente, proyectando una luz dorada sobre las paredes de madera. El cuarto conservaba un aire acogedor e íntimo. Y, bajo su mejilla, ha