El grito de Briggitte provoca un escalofrío en Albert, quien sale corriendo del agua luchando contra las olas que se regresan, mientras Eva le pide que espere por ella. Sin embargo, en la cabeza de Albert sólo hay un pensamiento: su madre.
—¿Dónde está, Briggittte? —pregunta, aterrado.— ¿Dónde está mi madre?,
—No lo sé, Al. Estaba hace unos minutos aquí —contesta con voz trémula— pero de pronto desapareció.
—Cuida de los niños —Le ordena— Yo iré a buscarla.
Albert sube la pequeña colina