Marta continúa ansiosa, esperando un mensaje en su Intergram de aquel desconocido; es su segunda noche sin saber de él.
Albert sale del baño, con su albornoz blanco puesto y frotando con la toalla de mano su cabello húmedo.
—¿Qué haces? —pregunta al verla entretenida en la PC.
—Sólo veo mis redes. —contesta sin levantar la vista.
—Es un poco tarde, ¿no crees?
—¿De cuando acá te preocupa lo que hago? —El tono de su voz hostil, deja a Albert sorprendido.
—Me iré a la habitación de hué