Mauro se dispone a subir a su coche, cuando ve que su flamante esposa se estaciona justo al lado de su auto.
—¿A dónde vas querido?
—¿Qué haces aquí? Deberías estar en casa cuidando de cualquier cosa que necesite nuestro hijo.
—¿Acaso no puedo venir a invitar a mi esposo a almorzar?
Mauro mira su reloj, efectivamente era hora de mediodía. No se percató que el tiempo se le pasó mientras estuvo revisando documentos.
—Justo iba a almorzar.
—Perfecto ¿Vamos en tu coche o en el mío?
—