Esa noche durante la cena, Blas está bastante callado, sólo piensa en la manera de ser sincero con Antonella, sin dejar de serle leal. Su actitud despierta la curiosidad en Macarena, quien siempre acostumbra a verlo bromeando y riendo.
—¿Por qué tan callado, tío? ¿Te sientes enfermo? —interroga.
El moreno aplana sus labios y le contesta con cierto pesar:
—A veces toca esperar que sea alguien más quien ocupe tu lugar —Sus palabras suenan algo filosóficas, una actitud poco habitual en él y