—E-estoy b-bien —Antonella tartamudea y se separa de su jefe. La atracción entre ellos es innegable.
—Bien, me alegra. —responde un poco desconcertado al ver la reacción de su asistente.
—Voy a buscar para recoger, esto. —comenta ella, ansiosa de salir de allí.
—No te preocupes, la empleada de mantenimiento se ocupará de hacerlo.
—Pero…
—Ve a tu oficina —Le ordena— Necesito que pases a mi e-mail el presupuesto de los gastos para justificar los pagos que el departamento de finanzas me