La expresión de asombro en el rostro de Raquel, es notoria.
—Disculpen —dice y se da la vuelta para irse. Albert y Antonella se miran desconcertados por lo que acaba de suceder.
Él termina de arreglarse el pantalón, mientras ella baja del escritorio, toma la pantie que está sobre la alfombra y arregla su vestido.
—Ya regreso, mi amor. —dice él.
—¿A dónde vas? —pregunta ella.
—Tengo que hablarle, ya regreso. —Antonella asiente sin entender quién es aquella mujer y por qué Albert va detrás