Esa noche, Antonella no hizo más que pensar en Albert y en todo lo que había vivido durante esa semana. Rápidamente comienza a extrañarlo, a necesitarlo, a querer estar con él. Sin embargo, no tiene otra opción que quedarse en Nápoles y cuidar de su madre.
Tal como lo prometió, al llegar a Madrid, la primera llamada que Albert realiza es para Antonella. Emocionada al ver aquel nombre en la pantalla de su móvil, atiende sin dudarlo. Oír la calidez de su voz, le devuelven la calma.
—Acabo de