—¿Qué haces aquí? —pregunta sorprendida.
—Vine a verte, Antonella. Sabes cuanto me importas. Sé que estás comprometida, pero no puedo quedarme de brazos cruzados y ver como te pierdo.
—¿Te has vuelto loco? Tú me perdiste desde el momento que te casaste con tu novia de siempre. No tienes nada que venir a buscar, vete de mi casa, Fabiano. —dice entre dientes evitando que su madre sepa sobre la presencia de su ex.
Isabella, al ver que su hija se tarda, se levanta del asiento y se dirige por