El salón del Grand Royal seguía brillando bajo su lluvia de luces doradas, el murmullo de los invitados creciendo y menguando como un mar caprichoso. Pero para Greeicy, la noche había cambiado de ritmo. Tras el intercambio con Greta, decidió retirarse con Valentina y Dylan a casa. La música y el calor de las miradas curiosas aún se sentía sobre su espalda como brasas encendidas.
En el auto. Valentina, con el lazo azul de su vestido jugando como una nota tierna contra el ambiente cargado de perf