En cuanto entro a la oficina sintió como unos brazos fuertes le rodeaban la cintura y la atraían hacía un pecho sólido— no sabes cuánto te extrañé princesa— escucho la voz ronca de Cris sobre su oído— quería ir a tu casa y entrar por tu ventana para hacerte el amor como un loco, y despertar pegado a tu cálido cuerpo, pero no quise provocarte problemas.
Paola también deseaba lo mismo, solo que no podía continuar, no sabiendo que Armando ya debía estar viendo la manera de cobrarle lo que le había