En la villa Cienfuegos, al ver que Marco, no regresaba a la habitación, ni había intentado hablar con ella, Carolina, se llenó de celos y fue de nuevo al cuarto de la niña.
Lauren estaba acabando de alimentar a la bebé cuando vió entrar a la señora de la casa con semblante serio pero no callado, más bien como pensando en la forma que se vengaría.
— Señora Cienfuegos, ¿Se le ofrece algo? ¿En qué podemos ayudarle? — Una de las niñeras se apresuró a preguntar.
— ¿Qué pasa? No puedo venir a