Un rival de amores excepcional.
Los Cienfuegos, miraron al abogado como si de pronto le hubiera crecido otra cabeza. Rogarle a Andreina, eso era imposible.
— !¿Qué absurdo acabas de decir?! ¡Yo, un Cienfuegos, rogarle a esa muchachita que se ha crecido solo por haberse casado con el CEO Rodríguez, eso jamás!
— Tienen que hacerlo, de lo contrario los van a destruir más rápido, y ni siquiera les va a dar tiempo para proteger activos importantes.
— ¡Me niego a hacer tal cosa!
— Entonces prepárese para quedar en la ru