La ardiente pasión de Alejandro.
La entrega de los esposos había sido intensa, ellos se habían entregado con cada sentido y en cada caricia y beso.
Andreina, no tardó mucho en quedarse dormida en los fuertes brazos de su esposo. Alejandro, sentía tranquilidad de tener a su mujer junto a él, en su cama y abrazándola, definitivamente no podía vivir sin ella, y justo donde estaba en ese momento podía protegerla del mundo.
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En el hospital, el abogado llegaba después de resolver unos asuntos, lo que tenía para decir er