Un amor a fuego lento.
La villa Cienfuegos, estaba en completa calma desde que el empresario había echado a la directora de proyectos, ya no se sentía tensa, no había peleas ni discusiones,
La hermosa mansión se extendía como un suspiro contenido entre lujo y silencio. Mármol blanco, ventanales infinitos y cortinas que se mecían con la brisa, creaban una atmósfera tan perfecta que a veces resultaba irreal. Para muchos, era un paraíso. Para el CEO Cienfuegos, era su refugio… y ahora también, una especie de campo