El amor de los esposos los hace fuertes.
SEIS MESES DESPUES.
El sol de la tarde caía suavemente sobre la villa Rodríguez, tiñendo de dorado los jardines donde las bugambilias parecían arder en color.
Andreina, estaba recostada en una amplia silla junto a la terraza, con una mano sobre su vientre ya pronunciado. Ocho meses de embarazo de gemelos no pasaban desapercibidos, su cuerpo había cambiado, sí, pero también había en ella una serenidad nueva, casi luminosa.
—Se están moviendo otra vez… —murmuró la ojiazul sonriendo.
Al