Un CEO que protege a su esposa.
Afuera Marco había llegado al exclusivo lugar. Podía ver las luces tenues que invitaban al romance, lo que lo hacía sentir fatal.
El solo pensar en Andreina, ahí dentro y disfrutando de la compañía de Alejandro Rodríguez, lo descontrolaba. Ella era suya, no podía ser de nadie más
Los pasos del hombre de ojos verdes que en este momento estaban oscurecidos, eran un poco tambaleantes, quería llegar al interior cuánto antes, interrumpir la velada, o lo que sea que estuviera ocurriendo ahí.