Segundo pequeño maestro Rodríguez.
Lo poco convencional comenzó exactamente ahí.
Porque Andreina jamás alcanzó a llegar a la sala de expulsión.
El bebé decidió nacer… En la gigantesca mansión Rodríguez.
Sí.
En la mansión en la que su padre hizo una gran, gran fortuna y grandes negocios billonarios.
Entre las sabanas de sus padres, lámparas doradas y decoraciones antiguas valuadas en miles de dólares.
Andreina había tenido otra contracción tan fuerte mientras pisaba la alfombra que simplemente no pudo seguir caminan