— Señora Rodriguez, cuide de llamar a mi clienta con su apellido de casada, ella no es soltera.
— Un abogado evidentemente de los costosos, esos que te cuestan tus ahorros, propiedades y si hay dinero por ganar en la demanda, al menos un cuarenta por ciento, llegaba impecablemente vestido, y con maletín en mano.
— Abogado, ¿Por qué entra de esta manera? Está irrespetando a la autoridad, yo soy la máxima autoridad aquí, y usted se comporta o lo echo.
El abogado miró fijamente al agente