Una retirada, no un adiós.
La ojiverde se había dado media vuelta al recibir el rechazo del apuesto CEO Villaseñor.
Nathasha observó desde la distancia de la villa Rodríguez, cómo los últimos preparativos de la boda continuaban en el jardín.
Los empleados corrían de un lado a otro, colocando flores blancas, encendiendo lámparas de cristal y acomodando las mesas para la celebración más importante del año.
Su corazón dolía.
Había llegado a Italia convencida de que aún podía recuperar a Raymundo Villaseñor. Durant