Darle a Marco y Carolina lo que desean.
En una sala esterilizada y pulcra, atendían al CEO Rodríguez. Le estaban dando dos puntadas en la ceja, y poniéndole tres mariposas en la comisura de la comisura de sus delineados y carnosos labios.
El hombre no hacía el menor gesto de dolor, lo que le parecía algo extraño a Andreina, solo que por estar perdida en la figura imponente y atractiva del hombre, no lo pensó demasiado.
La Miss, no estaba enterada de la vida pasada del joven CEO, el habia sido entrenado duramente durante años,