Alejandro, tengo algo que decirte.
El CEO tomó la mano de su mujer y la llevó en silencio hasta el despacho de la gran mansión.
Puso el seguro porque no quería que los interrumpieran, su esposa tenía algo que decirle y quería escucharla.
Andreina, veía a su marido un poco confundida.
— ¿Era necesario venir hasta aquí? Solo iba a decirte algo.
— Quiero escucharte. Ahora ya podemos hablar con tranquilidad.
— Pero los invitados están allá, somos los anfitriones...
El empresario calló los labios de su esposa con un b