Capítulo 23. El algoritmo de la complicidad
ALEXANDER
Tres mil cuatrocientas veinte palabras. Ese era el volumen exacto del último reporte financiero de la división de transportes marítimos que había intentado leer en las últimas dos horas, y mi nivel de retención seguía estancado en un alarmante cero por ciento.
Me quité los lentes de lectura y froté el puente de mi nariz con frustración, dejando los documentos perfectamente alineados en paralelo al borde de mi escritorio de ébano. La biblioteca estaba sumida en el silencio absoluto de