Capítulo 16. Habitaciones conectadas
FERNANDA
El ruido estruendoso del portazo que dio Nikitas al salir se extinguió lentamente en el majestuoso vestíbulo de mármol, dejando un silencio sepulcral que de inmediato se sintió pesado. Me quedé estática en mi lugar, con los brazos aún cruzados sobre el pecho y la barbilla en alto, sintiendo cómo la adrenalina comenzaba a abandonar mi cuerpo.
Giré la cabeza con cautela para mirar al General Vasilakis. Esperaba ver su habitual mirada de granito, o tal vez un sermón corporativo sobre cómo