Kylie no pudo rechazarlo, así que entró al dormitorio haciendo pucheros y se tiró en la cama.
Alzó los pies y prácticamente se los puso en la cara.
¡Que los oliera si quería!
El hombre se sentó en la cama.
Vio sangre y pus saliendo de la planta de su pie y, al mirar más de cerca, notó tres ampollas reventadas.
Tomó el tobillo de Kylie y colocó su pie sobre su regazo, con cuidado.
Cuando el ungüento frío tocó su piel, el músculo de su pantorrilla se tensó.
Ethan miró los dedos de ella aferrarse