—Kylie Finch, nos vimos hace poco y ya te olvidaste de mí —dijo él con una voz baja y ronca, sonriendo—. ¿Qué pasa? ¿Todavía piensas en Aiden Parker, aunque ya te haya botado?
Kylie quedó aturdida un segundo.
Aunque él le apretaba la garganta, logró decir:
—Si sabes que me botó, entonces sabes que no vas a sacarle ni un centavo amenazándome a mí.
—¡Golfa! —El hombre levantó la voz de pronto y la agarró del cabello para azotarla contra la puerta del coche—. No lo has superado, ¿cierto? Todavía q